01Introducción a Motovun
Motovun es una antigua localidad amurallada situada en una colina de 277 metros en la península de Istria, en Croacia. Asentada sobre el valle del río Mirna, la población es conocida por su arquitectura veneciana del siglo XIII, por los densos robledales que la rodean y por sus fértiles terrenos de trufas. Mientras que las ciudades costeras como Rovinj y Pula dominan los itinerarios habituales por Croacia, Motovun representa la cara interior y agrícola de Istria. Decidir si dedicar tiempo a este pueblo en concreto exige fijarse bien en los obstáculos logísticos, como las estrictas restricciones al tráfico y las pendientes pronunciadas, y sopesarlos frente a su excelente gastronomía regional.
02Geografía y distribución del pueblo
Para entender Motovun hay que entender su disposición vertical. La localidad se divide en varias zonas bien diferenciadas. En la base de la colina se encuentra la zona de Kanal, por donde discurre el río Mirna y donde están las principales instalaciones de aparcamiento. Según se sube por la colina, el primer sector del asentamiento es Gradiziol, una larga calle flanqueada por antiguas casas de piedra que conduce hacia las fortificaciones superiores. Por encima de Gradiziol se halla Barbacan, un arrabal interior situado justo fuera de las principales murallas defensivas. Por último, el casco histórico ocupa la cima, al que solo se accede a través de pesadas puertas de piedra. Esta distribución en niveles obliga a los visitantes a subir o bajar constantemente. La altitud ofrece unas vistas despejadas del paisaje circundante, pero condiciona cada aspecto de la forma en que la gente se desplaza por el pueblo.
03Contexto histórico y arquitectura
El aspecto actual de Motovun está marcado en gran medida por su etapa bajo la República de Venecia, que controló la localidad desde finales del siglo XIII hasta finales del XVIII. Los venecianos fortificaron la colina para proteger sus fronteras y sus reservas de madera. Las gruesas murallas defensivas, las torres de defensa y las pesadas puertas de piedra se conservan intactas. En la plaza principal, Trg Andrea Antico, los visitantes encontrarán la iglesia de San Esteban. Construida a comienzos del siglo XVII, fue diseñada por el destacado arquitecto veneciano Andrea Palladio. Junto a ella se alza un campanario independiente del siglo XIII, con remate almenado.
El pueblo también está muy ligado a la literatura croata a través de la leyenda de Veli Jože. Escrita por Vladimir Nazor, la historia narra las aventuras de un gigante bondadoso llamado Jože que vivió en la zona de Motovun y representó las luchas del pueblo istriano. Motovun aprovecha esta herencia cultural, y en las tiendas y la imagen de marca locales se encuentran numerosas referencias al gigante.
04El atractivo gastronómico: la caza de trufas y la comida local
El bosque de Motovun, una densa arboleda compuesta principalmente por robles que se extiende por el valle del río Mirna, es un hábitat europeo de primer orden para la trufa. A diferencia de las trufas que se encuentran en algunas zonas de Italia o Francia, las trufas istrianas se recolectan durante todo el año, según la variedad. La muy apreciada trufa blanca (Tuber magnatum pico) se caza de septiembre a diciembre. Las trufas negras están disponibles el resto del año.
La caza de trufas se practica con perros adiestrados, ya que los cerdos fueron prohibidos por los daños que causaban en las raíces del bosque. Varias empresas locales ofrecen excursiones guiadas para buscar trufas, en las que los participantes siguen a los perros por el bosque húmedo.
Para quienes prefieren comer antes que buscar, los restaurantes del pueblo giran en torno a este ingrediente. Establecimientos como Konoba Mondo, famoso por una visita anterior de Anthony Bourdain, y Konoba Fakin dominan la escena gastronómica local. Un menú habitual incluye entrantes fríos, como queso con trufa o carpaccio de ternera con láminas de trufa, seguidos de pasta casera. Los comensales pagan entre 24 € y 30 € aproximadamente por un plato principal de pasta con trufa negra fresca. Los platos de trufa blanca cuestan bastante más y se fijan según el peso del mercado.
05La producción de vino Teran
Junto a las trufas, la región es famosa por su vino. Las laderas que conducen al pueblo están cubiertas de viñedos plantados con Teran, una variedad de uva autóctona. El Teran produce un vino de color rojo rubí conocido por su alta acidez y una fuerte estructura tánica, lo que lo convierte en un excelente acompañamiento para las carnes contundentes y los platos con trufa. Numerosas bodegas locales, como Benvenuti y Fakin, tienen salas de cata o tiendas dentro del pueblo. Los amantes del vino pueden degustar selecciones de Teran envejecido, así como Malvazija Istarska, la uva blanca predominante de la península.
06Principales atractivos: qué hacer en el pueblo
La principal atracción de pago es el paseo por las murallas de la ciudad. La entrada cuesta 5 € y da acceso a todo el perímetro de las murallas medievales. El camino de ronda está expuesto y ofrece vistas panorámicas de 360 grados sobre la campiña. Esta misma entrada permite acceder a la galería de las Cinco Torres y a la loggia de la localidad, un espacio público cubierto donde los funcionarios municipales celebraban antaño sus reuniones.
Más allá de las murallas, la ruta Parenzana atrae a los viajeros activos. Originalmente fue una línea ferroviaria de vía estrecha que unía Trieste con Poreč, cuyas vías fueron desmanteladas hace mucho tiempo. Hoy el trazado es un camino de grava acondicionado que usan ciclistas y senderistas. El tramo de Motovun es especialmente pintoresco, pues lleva a los ciclistas por antiguos túneles ferroviarios de más de 200 metros de longitud y por viaductos de piedra, y supone una alternativa distinta a recorrer simplemente las calles del pueblo.
07Impacto cultural: el festival de cine
Durante más de dos décadas, la localidad fue sinónimo del Motovun Film Festival, un evento de cine independiente que atraía cada verano a miles de jóvenes viajeros, campistas y aficionados al cine. El festival utilizaba las plazas al aire libre para proyecciones nocturnas y convertía el tranquilo pueblo en un centro cultural bullicioso durante una semana. Hace poco, el festival cambió de nombre a Cinehill y trasladó sus actividades principales a la región de Gorski Kotar, debido a limitaciones logísticas y al calor extremo del verano. Aunque el gran festival se ha marchado, la localidad sigue acogiendo eventos culturales y artísticos más pequeños, y el legado del festival de cine sigue siendo una parte clave de su identidad actual.
08Los inconvenientes: multitudes, costes y logística
A pesar de su gastronomía y su historia, Motovun tiene importantes obstáculos logísticos. El pueblo no está preparado para el tráfico de vehículos pesados. Por ello, está prohibido conducir hasta la parte alta de la localidad, salvo que los visitantes tengan una reserva confirmada en un hotel dentro de las murallas, en cuyo caso se baja un bolardo retráctil para permitir el acceso.
Para los visitantes de un día, el aparcamiento se concentra en un amplio parking inferior al pie de la colina. Las tarifas rondan los 4 € por hora para los turismos durante la temporada alta. Las autocaravanas pagan más, a veces una tarifa plana de 40 € por el día. Desde este parking inferior, los visitantes deben caminar entre 15 y 20 minutos por una cuesta empinada de adoquines irregulares. Un autobús lanzadera circula constantemente entre el parking inferior y las puertas del pueblo, con un coste aproximado de 1,50 € a 2 € por trayecto. Sin embargo, durante los meses punta de julio y agosto, o durante la temporada de la trufa en otoño, las colas para el autobús se alargan y las estrechas carreteras tienen dificultades para absorber el volumen de autocares y coches.
Como el pueblo ocupa una superficie tan reducida, las multitudes llenan rápidamente las calles principales. Abrirse paso entre los grandes grupos de turistas en los estrechos pasajes puede resultar frustrante. Además, los precios de las tiendas del camino principal de subida tienen un claro sobreprecio turístico. Los visitantes que quieran comprar aceites de trufa o vinos suelen pagar más aquí que si los compran directamente a los productores de la campiña circundante.
09Alojamiento: excursión de un día o pernoctar
Motovun se visita sobre todo como excursión de medio día. Está situado a unos 55 kilómetros de Pula (60 minutos en coche), a 40 kilómetros de Rovinj (50 minutos) y a 25 kilómetros de Poreč (35 minutos). Las carreteras que llevan a la base de la colina están bien asfaltadas, aunque el último tramo incluye curvas cerradas.
Pasar la noche cambia la experiencia por completo. A las 17:00, los excursionistas de un día y los autobuses turísticos se marchan y el pueblo queda en calma. Las mañanas son especialmente notables en otoño, cuando a menudo se forma una densa niebla en el valle del Mirna, dejando la localidad de la colina por encima de las nubes.
Boutique Hotel Kaštel es el alojamiento más destacado dentro de las murallas. Instalado en un palacio del siglo XVII, cuenta con piscina cubierta, instalaciones de spa y una terraza-restaurante. Las tarifas de las habitaciones rondan los 95 € a 150 € por noche. Alojarse aquí exige subir los adoquines con el equipaje, aunque el personal del hotel a veces ayuda con un pequeño vehículo.
Para quienes quieren lujo sin tanta complicación logística, el Roxanich Winery and Design Hotel se encuentra al pie de la colina, cerca de los aparcamientos. Ofrece habitaciones modernas, una extensa bodega y gastronomía de alto nivel, con precios que van de 180 € a 250 € por noche.
10Mejor época para visitar
La estacionalidad influye enormemente en una visita a Motovun. Julio y agosto registran las temperaturas más altas, lo que hace que la empinada subida resulte físicamente agotadora. Estos meses también concentran el mayor número de turistas.
Septiembre y octubre son los meses ideales para visitarlo. Las temperaturas bajan a un nivel cómodo para caminar, el follaje otoñal cambia el paisaje y, lo más importante, empieza la temporada de la trufa blanca. Durante este periodo, varias localidades de la zona organizan fines de semana dedicados a la trufa. Las visitas de invierno son mucho más tranquilas y el aparcamiento suele ser gratuito, pero muchos restaurantes y tiendas locales cierran por completo de enero a marzo.
11El veredicto: ¿merece la pena visitar Motovun?
Motovun ofrece un marcado contraste con las ciudades costeras de Croacia. Ofrece una excelente gastronomía regional, arquitectura histórica y amplias vistas sobre el centro de Istria. Para los viajeros centrados en la comida que quieren probar trufas frescas en su lugar de origen, y para los fotógrafos que buscan paisajes distintos, es un destino muy recomendable.
Evita Motovun si tienes problemas de movilidad y dependes por completo de llegar en coche hasta la puerta, ya que las zonas empinadas de uso exclusivo peatonal y la logística del aparcamiento inferior convertirán rápidamente el viaje en una prueba de resistencia frustrante y no en unas vacaciones.
Para el viajero medio que recorre Istria en coche, una parada de tres horas da tiempo suficiente para recorrer las murallas, hacer fotografías y comer en condiciones. Quienes busquen una gran ciudad con museos interminables quizá lo encuentren demasiado pequeño, pero como excursión concentrada de medio día para la gastronomía y la historia, sigue siendo uno de los destinos más destacados de la región.


